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De Catalina de Médicis a Diana de Poitiers

published at 20/01/2017
La reina Catalina de Médicis, esposa del rey Enrique II, compró el castillo en 1550. Por aquel entonces, el dominio era muy rentable (peaje sobre el Loira y numerosas tierras agrícolas). Probablemente utilizó Chaumont como centro de caza y como escala entre los castillos de Amboise y Blois.
 
A la muerte de Enrique II en 1559, y con motivo de un torneo, Catalina de Médicis, entonces regente e Francia, exigió a su antigua rival Diana de Poitiers que le entregara el Castillo de Chenonceau. En efecto, este regalo del rey era un bien inalienable, ya que pertenecía a la corona. Catalina le cedió a cambio el Castillo de Chaumont. La antigua favorita de Enrique II sólo visitó puntualmente en Chaumont, pero atenta a sus residencias, continuó la construcción del castillo hasta su muerte, en 1566 y confirió a Chaumont lo esencial de su aspecto actual. A su llegada al Castillo de Chaumont, Diana de Poitiers prosigue y finaliza las obras inacabadas, como por ejemplo la zona superior del ala oriental, la zona del Castillo fortificado de la entrada y el camino de ronda con matacanes en el que inscribe su firma: dos “D” entrelazadas, iniciales de su nombre, y la trompa de caza, el arco, la aljaba, las flechas y tres círculos, símbolos de Diana, diosa cazadora, relacionada desde la Antigüedad con el resplandor del astro lunar.
 
En 1573, su hija, la nueva propietaria, fue la primera que manifestó su deseo de dotar al castillo de un parque, pero su muerte, al año siguiente, puso fin al proyecto.
 
A finales del siglo XVI, el Castillo pasó a ser propiedad de Henri de La Tour d'Auvergne; bajo el reinado de Enrique IV, pasó a manos de banquero de Lucques Scipio Sardini (su familia y sus aliados lo conservaron durante casi un siglo); luego, bajo el reinado de Luis XIV, pasó a Paul de Beauvillier, duque de Saint-Aignan.
 
 
Contemporáneo célebre: Nostradamus
Catalina de Médicis se rodea de astrólogos que estudian la supuesta influencia de los astros en los hechos y el destino humanos y predicen el futuro. Michel de Nostredame, comúnmente conocido como Nostradamus, es el más famoso. El astrólogo publica textos en los que se mezclan previsiones meteorológicas destinadas a la agricultura, consejos médicos y de belleza, a base de plantas, y sus primeras predicciones enigmáticas. Su fama es tan grande que Catalina de Médicis requiere su presencia en la corte en 1555.