El Parque Histórico

published at 02/01/2017

El parque de Chaumont es una creación bastante reciente respecto a la historia del castillo en sí. Hasta los años 1880, el aspecto del lugar era totalmente diferente.

En lugar del parque actual, frente al castillo se encontraba el pueblo constituido por dos aldeas (pueblos de Places y de Frédillet) con 113 casas, la iglesia y el presbiterio situados al pie de la torre San Nicolás y el cementerio detrás de las aldeas.

Un poco de césped adornado con algunos macizos de flores y entrecortados por caminos era el único jardín real del que disponía el castillo.

Sin embargo, algunos elementos son anteriores a la creación del parque paisajístico. Del siglo XVIII, subsiste una parte del paseo de honor plantado de castaños en el sudeste del parque, así como un paseo de tilos en el lado este del castillo. Además, el conde de Aramon, propietario del castillo entre 1830 y 1847 plantó algunos cedros.

Henri Duchêne, arquitecto paisajista, transformó radicalmente el lugar en beneficio de un amplio parque de recreo en estilo paisajístico, denominado también “a la inglesa”. Los trabajos se extendieron de 1884 a 1888 y costaron alrededor de 560.000 francos oro de la época. La composición imaginada por el arquitecto paisajista ofrece al castillo el espacio con vegetación y el aprovechamiento de los que carecía hasta entonces.

Para crear el parque, a partir de 1884, el príncipe Henri-Amédée de Broglie compró y después hizo destruir todas las construcciones situadas delante del castillo. A continuación, financió la construcción de un nuevo pueblo a orillas del Loira. La actual iglesia y su presbiterio se diseñaron al mismo tiempo sobre los planos del arquitecto Paul-Ernest Sanson. Incluso se desplazó al cementerio.

Un sistema de alamedas curvilíneas permite un paseo continuo pasando por diferentes puntos de vista. La alameda denominada de cintura recorre el contorno del parque y permite apreciar la amplitud del jardín. Las alamedas secundarias se combinan en un inteligente juego de tangentes, elipses y volutas que alargan el paseo o conducen a elementos precisos. Se insertan ocho perspectivas, de las cuales cinco convergen hacia la entrada del castillo. Las especies de hoja perenne garantizan en invierno la continuidad de estos trazados y de los contornos de los bosquetes. Las diferentes especies se eligieron de forma que se crearan cuadros de colores armoniosos, especialmente en otoño. En cuanto al follaje oscuro de los cedros plantados alrededor del castillo, producen un hermoso contraste con la piedra clara. Los árboles más notables se plantaron aislados. Además, la composición de Duchêne explota las ventajas que ofrece el lugar. Mediante hábiles perspectivas, integra el Loira y las extensas tierras agrícolas y arboladas que constituyen el dominio de los Broglie.

El parque incluye varios acondicionamientos:

El depósito elevado de agua también denominado “torre de agua” se construyó desde la adquisición del dominio y antes de que llegara el arquitecto paisajista Henri Duchêne. Más tarde, el arquitecto sacó partido del depósito y lo englobó en un bosquete de árboles y arbustos.
En este período, este depósito tenía como principal objetivo abastecer de agua la primera huerta situada en las cercanías, a partir de bombas instaladas en una casa del burgo, extrayendo el agua directamente del Loira. Dado que las cubas metálicas están fuera de uso en nuestros días, la reserva de agua, que sigue siendo bombeada del Loira, está enterrada desde 1987 al pie del depósito en el que se ha abierto un claro que no existía inicialmente.
 
El puente pintoresco o “rústico” que atraviesa el barranco que separa el parque de recreo de la parte denominada del Goualoup es la principal fábrica del parque. En el primer proyecto de parque, Henri Duchêne había previsto un puente de un aspecto muy diferente: puente colgante de una pieza que atravesaba la carretera y el barranco. Finalmente, la pareja principesca rechazó este primer proyecto y encargó al arquitecto paisajista el puente que puede verse actualmente.
 

La princesa de Broglie, amante de los animales, y con el deseo de que perros, monos, gatos, asnos, etc. fueran enterrados cerca de su castillo, hizo crear el cementerio de los perros. El lugar elegido fue el antiguo emplazamiento del cementerio del pueblo, instalado en este lugar desde 1788. Cuando la pareja de Broglie adquirió el dominio en 1875, negoció la transferencia del cementerio municipa. El nuevo cementerio se acondicionó entre los años 1881 y 1883, y entró en servicio a partir de esta fecha, incluso antes del comienzo de las obras del parque. La exhumación de los cuerpos tuvo lugar en 1893 y fue a partir de este año cuando la princesa de Broglie hizo instalar en este lugar el cementerio de los perros. Este cementerio, antiguamente cercado, contaba con una veintena de tumbas, con una jardinera delante de cada una (en nuestros días, se han catalogado dieciocho). Repartidas en tres hileras, en diferentes lugares del bosquete, estas tumbas conservan la mayoría de los epitafios grabados por la princesa de Broglie, que constituyen auténticos poemas a la memoria de sus animales favoritos.