La Gran Caballeriza

published at 20/01/2017

La Gran Caballeriza está a su vez dividida en varios espacios destinados a los caballos de tiro, boxes para los pura sangre, cocina y guadarnés de trabajo, guadarnés de gala, hall, cocheras, picadero y boxes para ponis.

La caballeriza denominada de los media sangre recibía los caballos de tiro de los carruajes. Está formada por compartimentos en los que se atan los animales cuando no están uncidos. Este edificio conserva su disposición interior intacta desde 1877: boxes, tarjetas con el nombre de los caballos, bancos, comederos y abrevaderos de fundición coronados por una placa de fundición esmaltada polícroma, bolas y ganchos de latón y lámparas de arco. Las paredes de madera están revestidas con felpudo para que los caballos no se hirieran los flancos. En la pared de la caballeriza, en un marco de madera tallado, un panel de órdenes indicaba las tareas que debían realizar, para cada hora del día, los palafreneros y los mozos de cuadra.

A continuación de la caballeriza de los caballos de tiro se encuentran los boxes de los caballos de silla. Cada pura sangre, caballo destinado a la monta, más nervioso que un caballo de tiro, posee su propio box, pero no se ata. Desde los años 1950, las paredes están desprovistas de su revestimiento original de madera barnizada. Las puertas bajas estaban cubiertas con alfombra de protección, para evitar que los caballos se hirieran las rodillas. Una galería estrecha y abovedada situada detrás de los boxes, que es imposible apreciar desde el exterior, permitía que el personal se desplazara más fácilmente y sin obstaculizar el paso de la cocina a la cuadra de los caballos de tiro.

El gran patio también comunica la cocina y el guadarnés de trabajo. Esta gran sala, con revestimiento de madera en tres de sus paredes, es a la vez el guadarnés de trabajo donde en invierno los hombres se encargaban del mantenimiento de los arneses de tiro después de cada utilización (desmontaje, lavado, secado, engrasado, montaje) y la cocina donde se preparaba el “mash” de los caballos (alimento a base de cereales cocidos). Dos lámparas de arco, originariamente situadas bajo el vestíbulo, similares a las de la Ópera Garnier y el Ayuntamiento en París, muestran la modernidad de las caballerizas que cuentan con iluminación eléctrica desde 1898.

Contiguo al guadarnés de trabajo se encuentra el guadarnés de gala. Esta sala, intacta desde finales del siglo XIX, así como la importante colección de arneses de tiro, piezas metálicas y fustas que contiene, se considera actualmente como uno de los más hermosos guadarneses de Francia. Todos los objetos de guarnicionería y arreos proceden de las principales casas activas en el siglo XIX: Hermès, Clemente, Adler, Adam, etc. La presentación de los arneses, ya sean deportivos para pechopetrales y collera con cascabeles, de gala para collera inglesa con ornamentos de bronce dorado, para ponis, simples o dobles, colgados alrededor del guadarnés corresponde a una forma de organización tradicional de estos objetos voluminosos y complejos.

Debido a su posición central y sus grandes dimensiones, el hall constituye el centro de la caballeriza. En todas las estaciones del año, su ancho tejado ofrece un refugio que facilitaba el trabajo de los hombres. Aquí es donde se lavaban los carruajes después de utilizarlos, se duchaba a los caballos, el herrador se instalaba para herrarlos y donde se ataban para equiparlos con los arneses de tiro del guadarnés contiguo. El reloj marcaba el desarrollo de todas las actividades (almohazar, cepillar y ensillar a los caballos, ponerse la librea) y el tablón de órdenes indicaba a cada miembro del personal (mozo, postillón, cochero, palafrenero, etc.) las tareas que debían realizar durante todo el día.

Le siguen dos cobertizos para carruajes tirados por caballos. El primero conserva cuatro coches que pertenecieron a la familia de Broglie y el segundo contiene una berlina de Gala.

En una esquina del patio, un pequeño picadero cubierto de unos doce metros de diámetro, permitía trabajar los caballos con la cuerda bajo la mirada del príncipe Henri-Amédée de Broglie y sus invitados, instalados cómodamente en la galería circular que corona la pista. Para construir este picadero, el arquitecto Paul-Ernest Sanson reutilizó la subestructura del horno de cerámica o vidrio de la fábrica creada por Jacques-Donatien Le Ray de Chaumont. Sólo forman parte de este horno los muros por encima de la galería de circulación, ya que el nivel del suelo fue rebajado posteriormente. La parte inferior de los muros, la cubierta y el tejado redondo y puntiagudo son obra de Sanson.

La caballeriza reservada para los ponis consta de cuatro boxes que ocupan las esquinas y tres compartimentos dispuestos entre los dos boxes del muro norte. Conservada en su estado original con su revestimiento de madera, las paredes laterales y los y pesebres, esta caballeriza ofrece el mismo lujo que la de los caballos de tiro, con la única excepción de que los boxes están cerrados individualmente por puertas con un sistema de seguridad que hace imposible la apertura por los animales, e impide que se hieran con los picaportes.