Enfoque artístico
“La obra tiene la forma de una amanita, la Amanita virosa o ángel destructor. Se trata de uno de los hongos más tóxicos.
Los hongos pueden alimentarte, matarte, curarte o alterar tu mente. Son el organismo más grande de la tierra y, sin ellos, la vida cesaría. Descomponen la materia muerta en un suelo, en el que puede volver a crecer una nueva vida. De este modo, participan en el ciclo de la vida, la muerte y la regeneración. Gracias a los hongos, nuestro mundo está en una constante transformación y renovación. Los árboles, interconectados por sus raíces, se comunican a través del micelio y de las hifas. Los hongos funcionan como conexión entre las especies. No utilizan la luz para la fotosíntesis, como hacen las plantas, sino que están más cerca de los animales, ya que deben buscar el alimento y digerirlo excretando ácidos hacia el exterior e intercambiando estos nutrientes por el azúcar de las plantas y de los árboles. Un bosque es un conjunto tan desarrollado debajo de la tierra como en su superficie.
Las setas están formadas por el micelio, que a su vez está compuesto por hifas, una red de filamentos, que se extiende a través del bosque y puede ser tan grande como varios campos de fútbol.
En mi trabajo, he utilizado miles de ramitas de endrino forradas de liquen, que he suspendido mediante un hilo de nylon. Los hilos son como las hifas y se unen a la oscura tierra del humus. La obra, al igual que la forma del hongo, evoca una onda explosiva. Iluminada desde abajo, parece una nube nuclear, que representa tanto la destrucción como la creación. El propio lichen es un organismo simbiótico compuesto principalmente por hongos y algas, cianobacterias y levaduras. Todos estos elementos están en nuestro propio cuerpo y nos vinculan con el entorno que nos rodea.
Debido a su carácter espinoso, el endrino tiene un marcado simbolismo religioso. Su pinchazo puede ser tóxico.
Todos los elementos de este trabajo están vinculados a la propagación de la vida y a su contrario: la destrucción.” Chris Drury
REFERENCIAS BIOGRÁFICAS
Chris DRURY
SRI LANKA
Chris Drury nació en Colombo (Sri Lanka) en 1948. Entre 1966 y 1970, estudió en el Camberwell College of Arts, la universidad de las artes de Londres. Se graduó en arte, diseño y escultura.
Se le ha descrito como un artista de la tierra, pero él mismo dice que es un artista ecológico, que trata de establecer vínculos entre la naturaleza y la cultura, interior y exterior, el microcosmos y el macrocosmos.
Para ello, colabora con científicos y técnicos de una amplia gama de disciplinas y de tecnologías. Trabaja con las comunidades locales de todo el mundo para llamar su atención sobre las características específicas de sus lugares y utiliza todos los medios y materiales visuales que mejor se adecuan a la situación.
Ha realizado obras en exteriores en todos los continentes del mundo, incluida la Antártida, y ha participado en numerosas exposiciones internacionales. Asimismo, presentó una importante exposición personal en el Nevada Museum of Art titulada Mushrooms | Clouds (2008).
Su obra Carbon Sink en Wyoming (2011) desencadenó una controversia global sobre la energía fósil. De hecho, Chris apunta directamente a la combustión de productos industriales ricos en carbono como la causa de las alteraciones sufridas por los bosques de las Montañas Rocosas.
Actualmente está preparando un libro retrospectivo de sus más de 40 años de trabajo.