Observador apasionado de la naturaleza, Axel Cassel construye sus obras observando el movimiento del agua en los ríos, el agrietamiento de la tierra o la posición que ocupan las hojas en una rama. A partir de esto, ha creado series de esculturas en forma de hojas, semillas, peonzas y diábolos, ensamblajes de cuencos en homenaje al poeta chino Li Po, vórtices, espirales y humos. También realiza instalaciones.
Principalmente, Cassel crea esculturas de madera y de bronce, escayola y terracota.
Grabador sin igual, ha ilustrado una cuarentena de libros bibliófilos, varios de ellos con Michel Butor y Fernando Arrabal.
Al igual que el coleccionista estadounidense, Michael C. Rockefeller, hizo un largo viaje a Papúa Nueva Guinea y a Irian Jaya en 1984 y 1986. Después, visitó varios países: Java, Bali, Burkina Faso, Nepal, India, Togo, Benin y Tanzania.
Le apasionan el arte indígena y está rodeado de esculturas africanas y de Oceanía. Amante del jazz, organiza conciertos en su casa, en Normandía, y un festival en París. Varios músicos han creado y le han dedicado sus obras a Axel Cassel.
A principios de la década de 1980, realizó una serie de performances, sus «archéologies imaginaires», en el Chantier des Halles, en París. Este evento fue filmado por el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de París (Installation urbaine, 1982, Centro Georges Pompidou).
En 1984, sus primeras esculturas pintadas en tierra cruda y materiales mixtos se exhibieron por primera vez en la galería La Hune. Después, la galería Albert Loeb expuso sus obras inspiradas en el arte africano y de Oceanía. En este momento, el artista introdujo en su obra elementos brutos de las obras.
A partir de la década de 1990, cuando se trasladó al campo, las formas vegetales se fueron convirtiendo en un elemento cada vez más presente en su escultura, vinculada a la figura humana.
Una parte de su obra procede de la observación del movimiento, como la serie de Diabolos y de Toupies de terracota y, posteriormente, los Vortex. Sus últimas obras también proceden de la observación de las volutas de humo y de la idea de materializar lo efímero (Cloud, Petite usine et volutes, 2011-2013).
Su estilo está en constante evolución. El artista considera que, en general, un ciclo de trabajo sobre un tema tiene una duración de dos años y que, a partir de ahí, se vuelve repetitivo. Así pues, es imperativo cambiar para evitar el aburrimiento.
Puede que el estilo de Axel Cassel esté inspirado en Alberto Giacometti, aunque sus esculturas no se pueden comparar con L’Homme qui marche, tal como indica Olivier Cena. Fue el aspecto alargado de sus primeras producciones lo que sugirió este acercamiento.
Axel Cassel es sobre todo un escultor viajero, que aprendió los métodos de los escultores asmat de Papúa Nueva Guinea en 1984 y 1986, y los tradujo a un estilo personal. Fue durante estos viajes cuando cogió la malaria, título que Michel Butor ha dado a una de sus numerosas obras que ha realizado en colaboración con el escultor.
La madera, sobre todo la madera de iroko, es su predilección . Se han escrito pocos libros sobre su obra y su vida, pero hay un gran número de catálogos de exposiciones. Las esculturas de Cassel se han exhibido en numerosas galerías y museos. Artista discreto, mantenía una estrecha amistad con Gérard Barrière (fallecido en 2010) y Michel Butor (fallecido en 2016).
Nacido en Alemania en 1955, Axel Cassel creció en el sur de Francia. Después de estudiar Derecho en la Sorbona, se matriculó en la Escuela Superior de Bellas Artes de París. Al principio fue pintor y grabador, luego se pasó a la escultura en madera y bronce, su actividad principal actual, de manera autodidáctica. Su escultura sigue vinculada a la naturaleza y a la figura humana. El artista trabajaba con la madera, la tierra, el yeso y el bronce.
Sentía una profunda admiración por los trabajos de Constantin Brancusi, Hans Arp y Henry Moore, que influyeron en su obra. Igualmente fascinado por el arte indígena, fue un gran viajero. De Nueva Guinea a Java, de Bali a Burkina Faso, de Togo a Benin, de Nepal a la India, siempre estaba en busca de conocer a escultores locales, alimentándose de sus ideas y sus prácticas.
Desde 1984 participó en la FIAC (Feria Internacional de Arte Contemporáneo). En 1987, se casó con la artista franco-polaca, Malgorzata Paszko, con la que ha tenido tres hijos: Félix (1989), Nils (1991) y Clara (1995). En 1990, dejó París e instaló dos talleres en Normandía. Muy cercano a Michel Butor, publicó con él varios libros, como Malaria (1985), Regards entre les branches (2001) y Bosquets de cèdres (2015). Apasionado de la naturaleza, no dejó de observar las formas y de trabajarlas. Murió en Lisieux en 2015, mientras estaba preparando la exposición Mouvements immobiles en el Espacio Cultural Les Dominicaines, en Pont-l’Évêque. Esta exposición reunió pinturas y esculturas, piezas modeladas y después cortadas en forma de volutas de nubes y de humo, así como su última serie sobre el tema de la mujer-concha.