Le jardin
DISEÑADORES
Emmanuelle Nataf procede del mundo del espectáculo y sueña con poder tener varias vidas, ya que existen muchas profesiones apasionantes y enriquecedoras capaces de suscitar la emoción, a través del cuerpo o la mente. Apasionada por los grandes textos y las artes del espectáculo, hija de actor, en primer lugar se entregó a los placeres del Teatro. Obtuvo un título de actriz en la École Nationale Supérieure d'Arts et Techniques du Théâtre y comenzó una carrera de más de diez años sobre las tablas. Después, se decantó por el vestuario y trabajó como encargada de esta actividad para el sector audiovisual durante 20 años. Una constante en todas sus elecciones es siempre la búsqueda de la belleza, de lo sensible y de la emoción en todas las formas de expresión artística. Melómana y música en su tiempo libre, vivió su adolescencia en el campo, trabajando en la huerta. Al igual que la música, la cercanía de la naturaleza es vital para ella, garantía de su equilibrio. En sus misiones y sus viajes, se confirma su pasión por el paisaje y los jardines. Su emoción al descubrir algunos de los jardines más hermosos del mundo le condujo de forma natural hacia una segunda reconversión profesional: la formación gráfica de “diseñadora de jardín en el paisaje” en la
École National Supérieure de Paysage Delphine Mestoudjian siempre ha sentido curiosidad y ha prestado atención a la naturaleza que le rodea. Cuando era una niña, pasaba su tiempo libre en el fondo del jardín de una gran casa en el campo, como una niña salvaje, observando plantas y pequeños animales, creando obras plásticas con los ocres y los objetos que recogía en el jardín, cuando no dibujaba en el taller de pintura de su madre o no iba a sus clases de danza, disciplina que practicaba todos los días. El trabajo en la huerta con un abuelo poco hablador, pero que le trasmitió sus conocimientos a través del gesto, completó la base de su ser. Desarrolló sus dotes de observación, su creatividad a partir del mundo circundante y el deseo de transmitir y de dar. Después, estudió biología y más tarde bioquímica vegetal, donde presentó una memoria sobre los cedros. Frente a las dificultades de financiación de una tesis y un deseo de valorizar sus conocimientos y, sobre todo, su mentalidad científica, siguió una formación de dos años en comunicación científica en París. Organizó eventos como el Festival du film scientifique del CNRS y luego fue asistente y documentalista de documentales televisivos durante más de 10 años. Después, se orientó hacia la prensa donde, en los recovecos de artículos sobre las cubiertas ajardinadas y la ordenación de terrazas, se introdujo en el mundo de los diseñadores de jardines y tomó conciencia de la importancia que este ámbito tenía para ella. Escapadas al campo donde hasta la más mínima parcela de tierra que encontraba en París, donde vive, era buena para trabajarla con sus manos. Animó talleres de jardinería para niños en la guardería y en la escuela de sus tres hijos. Cuando crecieron, escuchó sus aspiraciones que siempre habían estado presentes -crear con la naturaleza, hacer jardines- y, en 2016, comenzó su reconversión profesional. Trabajó como jardinera para paisajistas para situarse en el centro de las múltiples facetas de la profesión y lo más cerca posible de los vegetales y se matriculó en la École de Paysage de Versalles donde aprendió a diseñar jardines. Desde entonces, se dedica a crear jardines en su paisaje con sensibilidad y poesía, jardines a medida para vivir.