Enfoque artístico
Los naranjos con troncos de bronce y pátina dorada tienen hojas y frutos de una exquisita delicadeza, realizados en porcelana de Sèvres. La poesía de esta obra fascinante y frágil resuena con las paredes, las tapicerías y la historia del Castillo, en consonancia con la pasión del artista por elogiar la belleza y el misterio de las cosas. Los cajones de esta preciosa obra están realizados en biscuit de Limoges y las placas azules en porcelana de Sèvres. Las naranjas pequeñas y grandes de barbotina se han creado en Limoges.
"Cinco maceteros de porcelana (biscuit) representan los cinco continentes, bañados por los cinco océanos (el azul celeste de Sèvres).
En las cuatro esquinas de cada macetero/continente, los calamones representan los lugares destacados de la Tierra obra del Hombre, y que tocan el cielo: Delfos, Machu Picchu, el Monte Saint-Michel, la Isla de Pascua, las Pirámides de Guiza, el Taj Mahal, etc.
Su cima está como desgastada, redondeada por este prolongado contacto con el cielo.
Los troncos de los Naranjos (bronce) representan la atmósfera de la Tierra.
La masa vegetal (bronce y latón) representa el espacio sideral, el universo donde están todas las estrellas, aquí naranjas de barbotina, grandes para los soles y pequeñas para los planetas.
Así, el visitante ve toda la Tierra y todos los lugares destacados que se reflejan en todos océanos, al mismo tiempo y a la misma distancia, percibe el universo en su totalidad, situándose aún más allá (usted está aquí).
Esta obra es la metáfora de un mundo invertido donde lo ligero y lo frágil sostienen lo pesado y lo sólido." Marc Couturier
REFERENCIAS BIOGRÁFICAS
Marc COUTURIER
FRANCIA
Marc Couturier nació en 1946, y trabaja en París. Autodidacta, llegó tarde al mundo arte, cuando tenía treinta y ocho años. Expuso por primera vez en 1985 con motivo de la primera edición de la Bienal de Belfort. La obra que presentó, Barque de Saône, abre su emblemática serie de barcas que evocan a los barqueros del Saona. La instalación hace levitar por encima del suelo una embarcación encontrada y llena de agua. En 1989, participó en la mítica exposición del Centre Pompidou, Les Magiciens de la Terre. Desde 1991, sus “dibujos del Tercer día”, trazados con mina de plomo o punta de plata, evocan la creación en la Génesis. Esta obra de mano de hombre se completa con la serie monumental de las “Láminas”. Está ilustrada particularmente por la Flamme de la Liberté (2001), situada en la bahía de Tokio y realizada en el marco de un encargo que elogia la amistad franco-japonesa, y por la obra Tremblement de ciel (2007) presentada cerca del Centre Pompidou Metz (26 metros de altura, 17 toneladas, dorada con pan de oro).
También ha realizado varios encargos de arte sacro: vidrieras para la iglesia Saint-Léger en Oisilly, la Cruz y la Gloria del coro de la catedral Notre-Dame de París, así como el altar de la iglesia Saint-Denis du Saint-Sacrement en París.