Cornelia Konrads realiza instalaciones in situ, a partir de materiales casi siempre recogidos en el lugar, para que las obras se fusionen con su entorno. Este mecanismo de fusión -construido muy sutilmente- da al espectador una sensación de dispersión en el paisaje.
En el universo de Cornelia Konrads, las piedras bailan por encima del suelo, los ramajes dibujan pórticos suspendidos, los libros se escriben con espinos o gotas de agua... Listas para dispersarse bajo nuestra mirada, sus obras son espacios de transición y de cuestionamiento, trampas capaces de suscitar lo posible, y por casualidad, despertar la alegría de otra mirada.
Cornelia Konrads, capaz de animar lo que se consideraba inerte, habrá insuflado en nosotros una especie de pensamiento mágico, que enriquece nuestra percepción.
En Chaumont-sur-Loire, Cornelia Konrads sumerge a su público en una increíble alianza de mineral y de vegetal, donde las plantas parecen levantar los ladrillos históricos de las Caballerizas clasificadas del Dominio, en un poético vértigo de piedra.
REFERENCIAS BIOGRÁFICAS
A partir de 1998, se dedica al arte y desarrolla impresionantes instalaciones in situ, en espacios públicos, parques de escultura y jardines privados. Permanentes o efímeras, todas se inscriben en la tendencia del Land Art, utilizando el entorno y los materiales de la naturaleza.
Desde entonces, recorre sin descanso los cinco continentes y siembra obras intemporales durante exposiciones colectivas e individuales o con motivo de numerosas residencias de trabajo.