Künstlerischer Ansatz
“La estructura en forma de ocho que une el carpe y el castaño evoca el ciclo inagotable de la naturaleza, el vínculo que existe entre todas las formas de vida y que nos remite a nuestra propia historia, a nuestra relación con el mundo vegetal hasta el infinito.” Yamou.
"Las esculturas de Yamou tienen una destacada particularidad: se cubren con cientos de clavos, en referencia a las estatuillas N’Kondé del Bajo Congo. Pequeñas estatuillas, en su mayoría antropomorfas y zoomorfas, están cubiertas de clavos y láminas de metal. Estos fetiches, supuestamente dotados de poderes sobrenaturales, servirían para la maldición y el hechizo... Al poner los clavos en presencia de plantas, el artista pretende activar un doble proceso: el gesto que riega la helexine para alimentarla oxida el metal del clavo. Dicho de otra forma, el agua vertida hace crecer una parte de la escultura al mismo tiempo que deteriora otra”. Michel Gauthier
La materia de la estructura, alquitrán y clavos metálicos, retoma un trabajo que el artista lleva varios años desarrollando “sobre la cohabitación y la interacción entre materia viva-fértil, plantas, fotosíntesis y una materia estéril, alquitrán, metal, etc. Esta cohabitación pone de manifiesto el principio de un mundo en continuidad donde la vida sólo es una parte de un Todo infinito”.
REFERENCIAS BIOGRÁFICAS
Yamou
MARRUECOS
Yamou nació en 1959 en Casablanca y vive y trabaja entre París y Tahannaout, al sur de Marrakech. Titular de un DEA (Diplôme d'études approfondies) en sociología por la Sorbonne, siguió una formación de dibujo en la universidad de Toulouse le Mirail y después se dedicó a la pintura y la escultura. En 1990, expuso por primera vez en la Galerie Étienne Dinet en París.
"Yamou es la figura del pintor en el jardín, incansable defensor de los seres vivos. En sus “toiles mondes”, la fuerza vital explota en formas celulares, germinativas o líquidas. Inspirada en lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, relaciona el universo microscópico con la inmensidad del cosmos.” Marie Moignard