Los últimos propietarios privados del Castillo

published at 20/01/2017

LA PRINCESA HENRI-AMÉDÉE DE BROGLIE

“Lo quiero, lo quiero...”

Son las palabras que pronunció Marie-Charlotte-Constance Say (1857-1943), hija menor del azucarero Louis Say, cuando paseaba un día a orillas del Loira con su hermana Jeanne Say (1848-1916), marquesa de Brissac, y se sintió seducida por el castillo de Chaumont-sur-Loire. El 17 de marzo de 1875, la señorita Say, con 17 años, se convirtió en propietaria del castillo de Chaumont-sur-Loire y de las tierras lindantes, es decir, 1.025 hectáreas

El 7 de junio de 1875, la señorita Say se casó con el príncipe Henri-Amédée de Broglie en la iglesia de la Madeleine, en París.

Aunque era huérfana, aportó a su esposo doce millones de francos oro, así como el castillo de Chaumont y un palacete situado en el nº 10 de la rue de Solférino en París. Era la heredera más rica de Francia, después de la casa de los Rothschild.
Poco después de esta unión, la princesa de Broglie convirtió el castillo de Chaumont en su residencia habitual y durante medio siglo, la fastuosa residencia fue el escenario de fiestas suntuosas.

Durante muchos años, Gabriel-Louis Pringué (1885-1965), dandi y amigo íntimo de la pareja de Broglie, pasó muchos años en Chaumont los tres meses del otoño y un mes del verano. Estos numerosos viajes a las residencias aristocráticas más ilustres de Francia y del resto de Europa le permitieron escribir una obra titulada “30 ans de dîners en ville” , en la que relata especialmente la vida diaria en el castillo de Chaumont en la época de la familia de Broglie. Aunque su conocimiento de la realidad histórica es cuestionable, su testimonio sobre la vida en casa de los de Broglie es absolutamente precioso.

"Cuando ella (Marie-Charlotte-Constance Say) llegó con lacayos con pelucas en la carroza con capota de su hermana, la marquesa de Brissac, a la iglesia de la Madeleine, llena de invitados y curiosos, la plaza y los escalones sólo eran racimos humanos, y le dijo a su hermana: Jeanne, hay demasiada gente. Volvamos mañana.”1

"Manejaba los millones como quien juega con una pelota, protestando contra el elevado precio de las cosas sin dudar nunca en concederse inmediatamente sus caprichos. Cuando quería tener cerca a un amigo, nunca admitía que su telegrama o su llamada telefónica de invitación pudieran recibir una negativa. Cuando sucedía, la invadía una desesperación infantil, asegurando sentirse abandonada por todos. [...] Decidía hacer zarpar su yate para un crucero lejano, de la misma manera que hubiera mandado preparar su coche para ir al taller de su modista.”1

Cuando quería celebrar un baile o una cena, elegía entre sus numerosas listas a todas las personalidades que seleccionaba: Personalidades de la intimidad y del Mundo, de las Altezas y príncipes Reales, de las Embajadas y extranjeras, del baile, del teatro, del bridge y, por último, gente sin importancia pero interesante (solteras brillantes, damas solas, con poca fortuna pero bien educadas y capaces de animar el ambiente).
Cuando residía en Chaumont, pasaba en este lugar al menos la mitad del año y siempre tenía una quincena de invitados de forma estable durante varias semanas, aparte de los huéspedes de fin de semana y a los que llamaba “los pasajeros volantes” generalmente pertenecientes al “Personal de las Altezas y Príncipes Reales”. Por esta residencia palaciega desfiló gran parte de los soberanos de Europa y Oriente (Eduardo VII de Inglaterra, Don Carlos de Portugal, Carlos I de Rumania, los marajás de Kapurtala, Baroda y Patiala), los sabios de más renombre y los artistas más famosos (Charles le Bargy, Francis Planté, Francis Poulenc y Marguerite Deval).

“Vi pasar por allí a los huéspedes más ilustres de Europa y del mundo civilizado, escuché la sutil música de las palabras acompañando el baile aturdidor del verbo sobre el arco melodioso de las frases. La princesa de Broglie era una gran letrada, una artista consumada que se rodeaba de inteligencias cautivadoras.”1

La princesa de Broglie era una mujer de una fantasía sin límites y muy caprichosa. Junto a sus muchas virtudes, adolecía sin embargo de un enorme defecto. Detestaba las normas y la disciplina, y era de una inexactitud que sacaba de sus casillas a todos los chefs de cocina y maîtres. Como su chef nunca podía saber a qué hora tendría hambre, preparaba varias cenas similares para tener siempre una lista para servir (menús con unos 11 platos y postres).

En 1905, la mala gestión de las inversiones de Crosnier, director de las azucareras Say, condujo a la quiebra. Sin embargo, gracias a la sensata administración del príncipe de Broglie, la fortuna personal de su esposa estuvo a salvo. No obstante, se organizó un consejo familiar en presencia del príncipe Albert de Broglie (1876-1922), el primogénito, Jacques de Broglie (1878-1974), el menor y la princesa Marguerite de Broglie (1883-1973). Después de hablar largo y tendido del desorbitando tren de vida de la casa, la princesa Amédée de Broglie decidió lo siguiente: “Ya que tenemos que apretarnos el cinturón, decido suprimir los panecillos con foie-gras de la merienda.”
Con o sin foie-gras, la vida en Chaumont siguió como antes. Las pérdidas económicas como consecuencia del quiebra fueron consecuentes, ya que se acercaron a los 28 millones de francos oro. Pero la princesa de Broglie todavía tenía bastantes millones para mantener el tren de vida que adoraba, y su generosa hospitalidad le permitió seguir rodeándose de amigos fieles o interesados.
El príncipe de Broglie falleció en noviembre de 1917, varios años después de la quiebra provocada por Crosnier. Excelente gestor, se había encargado de agrandar el dominio de Chaumont-sur-Loire desde 1875. La princesa de Broglie, que desconocía completamente el tema de la gestión, fue abandonando poco a poco los negocios. Después, en 1929, el crac bursátil provocó una devaluación de la moneda y una pérdida consecuente de millones para la princesa.
El 19 de septiembre de 1930, decidió casarse en Londres en segundas nupcias con S.A.R el infante Luis Fernando de Orleans y Borbón (1888-1945). Ella tenía 72 años y él sólo 43.

A pesar de una fortuna considerable, muchos reveses financieros obligaron a la princesa de Orleans y Borbón a vender su palacete situado en el nº 10 de la rue de Solférino en París, a fragmentar el dominio de Chaumont y a desprenderse de múltiples obras de arte en subastas.

El 12 de octubre de 1937, la princesa de Orleans y Borbón fue expropiada por causa de utilidad pública a instancias del Estado a través del Juzgado de Primera Instancia de Blois. Se votó una indemnización de 1.800.000 francos oro sobre un fondo especial de la caja de Monumentos Históricos a favor de la princesa de Orleans y Borbón. La entrega oficial de las llaves al Estado tuvo lugar el 1 de agosto de 1938.

La princesa de Orleans y Borbón pasó la última parte de su vida en dos hoteles de lujo (el Ritz y el Georges V) y en su piso de París, situado en la rue de Grenelle, donde falleció el 15 de julio de 1943 a los 86 años.

Desde febrero de 2007, a través de la descentralización, el Dominio de Chaumont-sur-Loire es propiedad de la Región Centro-Valle de Loira.

1 Trente ans de dîners en ville, Gabriel-Louis Pringué, Editions Revue Adam, 1950.

El príncipe Amédée de Broglie

Hijo del duque Jacques-Victor Albert de Broglie (1821-1901) - Presidente del consejo durante la presidencia de Patrice de Mac Mahon, en 1873 y, después, en 1877, e historiador electo en la Academia francesa en 1862 - el príncipe Amédée de Broglie (1849-1917) comenzó una carrera militar como jefe de escuadrón, al menos de 1875 a 1890. Su mujer se quejaba continuamente de sus ausencias por su carrera militar y es más que probable que acabara dimitiendo debido a la insistencia de su esposa.

Después de su dimisión, el príncipe de Broglie se apasionó por las ciencias y disfrutaba ocupándose de cuestiones de primera utilidad propias de un gran terrateniente, como la gestión de un dominio como Chaumont-sur-Loire.

Este programa se estructuró en varias fases:
De 1875 a 1900: el arquitecto Paul-Ernest Sanson (1836-1918) restauró y modernizó el castillo. Se retiraron prácticamente todas las piedras del castillo, una a una, y las que estaban deterioradas se cambiaron por piedras nuevas. Su padre el duque de Broglie, en una carta fechada el 3 de octubre de 1898, le escribió “otra de las cualidades más notables es el gusto realmente artístico con el que restauraste, sin desvirtuar su carácter, esta antigua y hermosa residencia de Chaumont. En verdad querría que esta destacada obra fuera apreciada por jueces verdaderamente dignos de dar testimonio; te daría, la reputación que mereces en el mundo de los artistas y que en este caso, como en todas las cosas, tu modestia no te permite buscar.” En 1877, el mismo arquitecto diseñó suntuosas caballerizas, consideradas en este período las más lujosas y modernas de Europa.

El segundo capítulo de estos acondicionamientos fue la adquisición de numerosas parcelas a partir de 1875, debido al abaratamiento de los alquileres y al mal estado de la agricultura en la región. El dominio pasó de 1.025 hectáreas a unas 2.500 en 1917, año del fallecimiento del príncipe de Broglie.
El príncipe realizó prioritariamente una amplia operación de drenaje para lograr su objetivo de rentabilización de las tierras. Mandó extraer las rocas que dificultaban el trabajo de los arados, rellenar pequeñas fosas que impedían la creación de grandes parcelas, proceder al desmonte de los pastos, la tala de los bosques en mal estado y creó grandes parcelas para facilitar una explotación racional.
Se rellenaron los antiguos margales donde se estancaban las aguas y se realizaron charcas para que la caza pudiera beber. Se volvieron a trazar y se restauraron los caminos de explotación, y el príncipe de Broglie propuso a los municipios en los que se encontraban sus tierras un plan general de mejora de los caminos rurales, corriendo él con los gastos. Se creó una importante red de alamedas de cerca de 33 kilómetros, 6 pabellones de caza y siete granjas.

El tercer capítulo fue la creación, a partir de 1884, de un parque paisajístico con caprichos (torre de agua, cementerio de los perros, puente rústico) por Henri Duchêne (1841-1902), arquitecto paisajista.

Por último, de 1903 a 1913, el príncipe de Broglie pidió al arquitecto Marcel Boille (1850-1942) la realización de una granja modelo (viviendas de los pastores y carreteros, cobertizo para los automóviles, cuadra de asnos, cobertizo para aperos agrícolas, pocilga, etc.) aliando modernismo y racionalización. Estas obras duraron diez años, pero quedaron inacabadas.

El príncipe Amédée de Broglie murió a los 68 años de una bronconeumonía. El 6 de noviembre de 1917, una carta de Jacques de Broglie (1878-1974) a su esposa describe sus sentimientos con motivo de la muerte de su padre: “la princesa (la esposa de Amédée de Broglie) pierde todo al perder a mi padre, marido modelo, dulce y bueno, este ser que dedicó toda su vida a su felicidad y que realmente sólo vivió para ella.”
El martes siguiente, el 13 de noviembre de 1917, su cuerpo fue trasladado a Chaumont-sur-Loire y se expuso en la capilla del castillo transformada en capilla ardiente y, después, fue enterrado en el panteón familiar en el cementerio de Chaumont-sur-Loire.