De Catalina de Cedicis a Diana de Poitiers

published at 20/01/2017

La reina Catalina de Médicis (1519-1589), esposa del rey Enrique II (1519-1559), compró el castillo en 1550. Por aquel entonces, el dominio era muy rentable (peaje sobre el Loira y numerosas tierras agrícolas). Probablemente utilizó Chaumont-sur-Loire como centro de caza y como escala entre los castillos de Amboise y Blois.

Durante toda su vida, Catalina de Médicis se rodeó de astrólogos. Entre los más famosos encontramos a Nostradamus (1503-1566) y Cosimo Ruggieri (?-1615). Según cuenta la leyenda, fue en Chaumont donde Ruggieri predijo a Catalina de Médicis el fin de la dinastía de los Valois en beneficio de los Borbones, con la llegada al trono de Enrique IV (1553-1610) rey de Navarra. Cosimo Ruggieri hizo que aparecieran en un espejo los rostros de los tres hijos de la reina destinados a acceder al trono. El espejo dio tantas vueltas como años reinaría cada uno de ellos: Francisco II (1559-1560), Carlos IX (1560-1574) y Enrique III (1575-1589).

A la muerte de Enrique II en 1559, y con motivo de un torneo, Catalina de Médicis, entonces regente e Francia, exigió a su antigua rival Diana de Poitiers (1499-1566) que le entregara el castillo de Chenonceau. En efecto, este regalo del rey era un bien inalienable, ya que pertenecía a la corona. Catalina le cedió a cambio el castillo de Chaumont.

La antigua favorita de Enrique II sólo visitó puntualmente en Chaumont, pero atenta a sus residencias, continuó la construcción del castillo hasta su muerte, en 1566 y confirió a Chaumont lo esencial de su aspecto actual. En 1573, su hija, la nueva propietaria, fue la primera que manifestó su deseo de dotar al castillo de un parque, pero su muerte, al año siguiente, puso fin al proyecto.